Caracas.- Suena un poco ambicioso y
riesgoso hablar de este tema cuando en Venezuela confrontamos una polarización
política manifiesta. Pero la curiosidad por abordarlo nos lleva a realizar este
escrito a sabiendas que quien amablemente lo lea lo tome de uno u otro lado,
mucho más en estos días tan sensibles por la proximidad de unas nuevas
elecciones presidenciales.
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| Magglio Ordóñez es parte de un pequeño grupo que tomó una postura. |
Un planteamiento del periodista de Líder Carlos
Alberto Zambrano por tuiter, luego que mostrara una propaganda política por video en la que un grupo de peloteros activos
y retirados apoyaran una opción en las últimas elecciones para Presidente de República
Dominicana, desató un ameno intercambio de pareceres.
Zambrano (no se equivoquen, no es el lanzador
a quien llaman “El Toro”) expresó en el limitante espacio de tuiter que le
hubiera gustado que los peloteros venezolanos se comprometieran a involucrarse
en la campaña política. Ahora bien, de los que conocemos en la actualidad
podemos mencionar al menos cuatro que se han identificado con una de las dos
opciones o proyectos de país, si podemos hablar en esos términos.
Obviamente, no representa para nada esa
cantidad el total del gremio de beisbolistas en nuestro país. No obstante,
Zambrano se quejó de las opiniones manifiestas de algunas personas que están de
acuerdo con la abstinencia política de estos jugadores de pelota. El estimado Carlos
dijo: “Pero siempre prefiero a los valientes”.
Los beisbolistas venezolanos son los
deportistas que logran mejores dividendos producto de su talento físico-mental.
El dinero que generan, producto de una actividad profesional, representa un
sustento importante que, en la mayoría de los casos, se invierte en casa. Recordemos
que casi el 100% regresa a su país de origen, para reencontrarse con la familia
y amigos, además de jugar en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional.
¿Cuál podría ser la razón por la que,
históricamente, muy pocos se involucran o se identifican públicamente con una
tendencia política?
Apelamos inicialmente a la memoria de
Humberto Acosta, conocido y respetado periodista de beisbol, quien amablemente
nos ratificó lo que sospechábamos: “en verdad, no recuerdo que alguno haya
salido en alguna campaña política apoyando a alguien”.
Hay dos figuras que ejercieron cargos
públicos en el pasado, apuntó Acosta. Uno de ellos fue Alfonso “Chico” Carrasquel
como Prefecto de la parroquia 23 de enero en Caracas durante el primer gobierno
de Rafael Caldera. El otro, nuestro “Salón de la fama grandeliga”, Luis
Aparicio Montiel, quien fue Comisionado Nacional del Instituto Nacional de
Deporte cuando Carlos Andrés Pérez asumió su primera gestión.
Tanto Carrasquel como Aparicio –ya retirados
cuando aceptaron estas responsabilidades- se expusieron como posibles
simpatizantes de corrientes políticas, por lo que muchas personas los ubicaron
de uno y otro bando automáticamente. Sin embargo, no se conoce participaciones
directas en campañas políticas posteriores a sus responsabilidades como
funcionarios.
Durante mucho tiempo era prácticamente nula
la presencia de jugadores de beisbol identificados públicamente a favor de una
propuesta política. No fue sino hasta que Antonio Álvarez y Magglio Ordóñez
aparecieron en actos políticos y se involucraron de lleno por una tendencia
que, en este momento, detenta el poder. Luego aparecieron otros como Melvin
Mora y Carlos Guillén, por citar nombres reconocidos, integrando el grupo de
Álvarez y Ordóñez.
Más allá de juicios y consideraciones que
puedan producirse cuando nos referimos a este grupo de peloteros, ciertamente
hay una clara manifestación –que sigue siendo pequeña, si consideramos la cifra
de activos que juegan alrededor del mundo- que conlleva a un riesgo grande como
lo vivido por Magglio Ordóñez en el pasado Clásico Mundial de Beisbol de 2009.
¿Se les puede exigir a beisbolistas que
muestren sus preferencias políticas públicamente? Obviamente no. Es una
decisión muy personal y que, por muchas razones, se inhiben pese a que
familiares, amigos y demás conocidos conozcan claramente lo que piensa cada uno
en su entorno.
“Pues que los ataquen… que aguanten como
hombres”, opinó Carlos Alberto Zambrano cuando se tocó el punto relacionado a
las posibles reacciones en los estadios de beisbol de ubicarse en algún lado. Pues
bien, si alguno decide hacerlo –como ya lo hicieron los nombrados con
anterioridad- no pasa a ser sino una postura que cualquier persona pueda asumir
como ciudadano de un país.
No es un deber, consideramos, sino una elección.
Quien lo haga, debe pensar lo suficiente qué efecto o consecuencia pudiera traer
su decisión. Quien se abstenga de ello, sus razones tendrá sin que ello
signifique abrirle un juicio; no somos jueces ni fiscales y, mucho menos, abogados.
“Decisiones, cada
día. Alguien pierde, alguien gana”, Decisiones, Rubén Blades.

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