Caracas.- Más allá de los momentos malos que pueda tener un bateador en temporadas tan largas como la de las Grandes Ligas, hay características muy particulares, sellos infalsificables, que definen su habilidad desde el plato.
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| El dominio de la zona de strike es el fuerte de Cabrera. |
¿Qué más se puede decir acerca de Miguel Cabrera que no se haya mencionado, luego que ganara la Triple Corona (campeón bate, jonronero y empujador de la Liga Americana) en el 2012, cumpliera 10 años de su estreno en la gran carpa, y su nombre esté a la par de leyendas como Babe Ruth, Lou Gehrig o Hank Greenberg, por citar algunos? Una curiosa apreciación del coach de bateo de los Tigres de Detroit, Lloyd McClendon, llama poderosamente la atención por brindar un toque de ciencia ficción, muy al estilo de la película hollywoodense The Matrix, cuyo protagonista Neo (Keanu Reeves) veía al mundo en otra dimensión.
“Yo le digo todo el tiempo a la gente, (Cabrera) ve el juego en alta definición mientras el resto de nosotros lo vemos en blanco y negro”, indicó el ex grandeliga que tuvo su pasantía en la Liga Venezolana con los Leones del Caracas al Detroit Free Press en un trabajo especial sobre el aragueño.
¿Y a qué se debe esta afirmación? No siempre se encuentran bateadores con la habilidad de Miguel Cabrera. Parece, sin duda, un lugar común recordarlo, pero aunque Cabrera pudiera padecer de la humana sequía ofensiva que ataca de vez en cuando, sólo es cuestión de poner su mente en el juego para regresar y convertirse en lo que es, una terrible amenaza para muchos pitchers.
“Miguel es el tipo de bateador que se ha adaptado a la competencia”, soltó Miguel Ángel García, responsable de su firma en el béisbol organizado cuando estaba en los Marlins de Florida y actual Director de Escauteo en América Latina de Detroit. “Honestamente, cuando lo seguíamos a los 14 y 15 años hacía lo mismo, tenía una habilidad innata, natural, para ajustarse a los envíos”.
Podríamos encontrar muchísimas situaciones de juego que ejemplifiquen las habilidades del toletero criollo. En muchas de ellas coinciden en que el juicio de Miguel Cabrera es de tal madurez que domina gran parte de la zona de strike.
“A mi no sorprende lo que ha logrado hasta ahora”, enfatiza García. “Él es el tipo de bateador que engañan a los lanzadores, es decir, lucen mal en principio pero luego los agarra. Él es especialista en eso y fíjense que cada vez ha reducido su cantidad de ponches y las impulsadas van en aumento”.
Un don
McClendon se refirió a una situación en particular en la que Cabrera protagonizó un duelo ante su coterráneo de los Indios de Cleveland, Carlos Carrasco, en un encuentro realizado en el Comerica Park el pasado sábado 8 de este mes. En ese primer turno del segundo inning, le abrió con una recta de 96 millas por hora en el borde de la zona que fue cantado como strike. Luego, le siguió un cambio que “ridiculizó” prácticamente a Cabrera al hacer un swing colgado. Fue el segundo strike en su cuenta.
Carrasco, posiblemente confiado en que lo tenía, volvió a lanzarle otro cambio, pero el bateador apenas se apartó y la dejó pasar, bola uno. Tiró una recta de 95 mph y Cabrera dio foul. Luego, cuando intentó poncharlo con una curva, no rompió mucho y se quedó fuera de la zona. Con la cuenta en 2-2, el diestro larense mostró una nueva metra de 96 mph; sin embargo, la respuesta fue otro foul. Lanzó el cambio y lo mismo, otro foul.
El espigado diestro de Cleveland repitió la recta que cayó fuera de la zona, para poner la situación en 3 y 2. Probó con la curva, consciente de que Cabrera veía clara su bola rápida y el cambio, pero no burló a su rival a pesar que otros bateadores, en esa situación, usualmente se embarcarían con una ubicación que, por milímetros, no entró en el área de strike.
Al manager indígena Terry Francona le preguntaron -cita el trabajo del Detroit Free Press- sobre este particular duelo. “No sé cómo dejó pasar eso… ese picheo estaba condenadamente cerca”. Obviamente, estaba afectado. La llegada al plato de Prince Fielder provocó que le anotasen tres carreras gracias a un doble que barrió las bases.
Esto fue una muestra de cómo Cabrera reconoce y trabaja los envíos. Pero lo que más impresionó a McClendon, según dijo, fue uno de los tres jonrones que dio ante Texas el pasado 19 de mayo frente al zurdo Derek Holland. En el mismo primer lanzamiento, un cambio que iba a 82 mph, la voló sin contemplaciones hacia la banda derecha de los bleachers.
Al culminar su habitual recorrido de bases, Cabrera se sentó junto a su coach de bateo y le dijo que sabía cuál picheo le venía. “Y dije, ‘¿a qué te refieres con que lo viste?, ¿estabas buscándolo?’ y me dijo, ‘No, lo vi’”, dijo perplejo el técnico bengalés. Generalmente, los bateadores detectan lo enviado después que sale de la mano del lanzador, como explica el autor del Detroit Free Press, Shawn Windsor. Pero Cabrera le intentaba explicar a McClendon que detectó el pitcheo cuando el serpentinero apuntaba su mirada a la mascota en la cima de la lomita. Prácticamente imposible, por lo que el veterano coach le repreguntó lo que quería decir: “Y dijo, ‘Todo se puso lento’. Entonces me preguntó ‘¿Es un don?’ y le dije, ‘Sí, Miguel, lo voy a decir. Eso es un don’ Fue asombroso, tan surrealista”.
¿Qué le queda por delante a Miguel Cabrera? ¿Parece poco lo que muestra en la actualidad? “Yo creo, honestamente, que no ha llegado a la madurez necesaria para dar jonrones”, explica el antiguo lanzador Miguel Ángel García. “Él puede convertirse en un bateador de 40 jonrones en poco tiempo. La palabra clave es la salud, pero aún se puede esperar mucho más”, dijo luego de comparar al aragueño con Carlos “Café” Martínez, por formar parte de un selecto grupo de peloteros que nacieron con ese regalo divino que muchos envidiarían.
(Versión completa del trabajo publicado en El Universal el 23/06/2013, P. 2-1)
