viernes, 12 de abril de 2013

Peloteros y política


Caracas.- Suena un poco ambicioso y riesgoso hablar de este tema cuando en Venezuela confrontamos una polarización política manifiesta. Pero la curiosidad por abordarlo nos lleva a realizar este escrito a sabiendas que quien amablemente lo lea lo tome de uno u otro lado, mucho más en estos días tan sensibles por la proximidad de unas nuevas elecciones presidenciales.
Magglio Ordóñez es parte de un pequeño grupo que tomó una postura.

Un planteamiento del periodista de Líder Carlos Alberto Zambrano por tuiter, luego que mostrara una propaganda política por  video en la que un grupo de peloteros activos y retirados apoyaran una opción en las últimas elecciones para Presidente de República Dominicana, desató un ameno intercambio de pareceres.

Zambrano (no se equivoquen, no es el lanzador a quien llaman “El Toro”) expresó en el limitante espacio de tuiter que le hubiera gustado que los peloteros venezolanos se comprometieran a involucrarse en la campaña política. Ahora bien, de los que conocemos en la actualidad podemos mencionar al menos cuatro que se han identificado con una de las dos opciones o proyectos de país, si podemos hablar en esos términos.

Obviamente, no representa para nada esa cantidad el total del gremio de beisbolistas en nuestro país. No obstante, Zambrano se quejó de las opiniones manifiestas de algunas personas que están de acuerdo con la abstinencia política de estos jugadores de pelota. El estimado Carlos dijo: “Pero siempre prefiero a los valientes”.

Los beisbolistas venezolanos son los deportistas que logran mejores dividendos producto de su talento físico-mental. El dinero que generan, producto de una actividad profesional, representa un sustento importante que, en la mayoría de los casos, se invierte en casa. Recordemos que casi el 100% regresa a su país de origen, para reencontrarse con la familia y amigos, además de jugar en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional.

¿Cuál podría ser la razón por la que, históricamente, muy pocos se involucran o se identifican públicamente con una tendencia política?

Apelamos inicialmente a la memoria de Humberto Acosta, conocido y respetado periodista de beisbol, quien amablemente nos ratificó lo que sospechábamos: “en verdad, no recuerdo que alguno haya salido en alguna campaña política apoyando a alguien”.

Hay dos figuras que ejercieron cargos públicos en el pasado, apuntó Acosta. Uno de ellos fue Alfonso “Chico” Carrasquel como Prefecto de la parroquia 23 de enero en Caracas durante el primer gobierno de Rafael Caldera. El otro, nuestro “Salón de la fama grandeliga”, Luis Aparicio Montiel, quien fue Comisionado Nacional del Instituto Nacional de Deporte cuando Carlos Andrés Pérez asumió su primera gestión.

Tanto Carrasquel como Aparicio –ya retirados cuando aceptaron estas responsabilidades- se expusieron como posibles simpatizantes de corrientes políticas, por lo que muchas personas los ubicaron de uno y otro bando automáticamente. Sin embargo, no se conoce participaciones directas en campañas políticas posteriores a sus responsabilidades como funcionarios.

Durante mucho tiempo era prácticamente nula la presencia de jugadores de beisbol identificados públicamente a favor de una propuesta política. No fue sino hasta que Antonio Álvarez y Magglio Ordóñez aparecieron en actos políticos y se involucraron de lleno por una tendencia que, en este momento, detenta el poder. Luego aparecieron otros como Melvin Mora y Carlos Guillén, por citar nombres reconocidos, integrando el grupo de Álvarez y Ordóñez.

Más allá de juicios y consideraciones que puedan producirse cuando nos referimos a este grupo de peloteros, ciertamente hay una clara manifestación –que sigue siendo pequeña, si consideramos la cifra de activos que juegan alrededor del mundo- que conlleva a un riesgo grande como lo vivido por Magglio Ordóñez en el pasado Clásico Mundial de Beisbol de 2009.

¿Se les puede exigir a beisbolistas que muestren sus preferencias políticas públicamente? Obviamente no. Es una decisión muy personal y que, por muchas razones, se inhiben pese a que familiares, amigos y demás conocidos conozcan claramente lo que piensa cada uno en su entorno.

“Pues que los ataquen… que aguanten como hombres”, opinó Carlos Alberto Zambrano cuando se tocó el punto relacionado a las posibles reacciones en los estadios de beisbol de ubicarse en algún lado. Pues bien, si alguno decide hacerlo –como ya lo hicieron los nombrados con anterioridad- no pasa a ser sino una postura que cualquier persona pueda asumir como ciudadano de un país.

No es un deber, consideramos, sino una elección. Quien lo haga, debe pensar lo suficiente qué efecto o consecuencia pudiera traer su decisión. Quien se abstenga de ello, sus razones tendrá sin que ello signifique abrirle un juicio; no somos jueces ni fiscales y, mucho menos, abogados.

“Decisiones, cada día. Alguien pierde, alguien gana”, Decisiones, Rubén Blades.